Una emotiva jornada de reencuentro vivió recientemente un grupo de egresados de Bioquímica de la Universidad de Concepción, quienes regresaron a la Facultad de Farmacia para recorrer nuevamente los espacios donde se formaron hace más de cinco décadas. La visita fue liderada por el profesor emérito Dr. Dietrich Von Baer y reunió a profesionales que ingresaron a la carrera a fines de los años 60 y comienzos de los 70.
Durante el encuentro, las y los exalumnos recorrieron distintas dependencias de la Facultad, recordando lugares emblemáticos de su etapa universitaria, como el auditorio Juan Perelló -donde rindieron su examen de título-, además del Departamento de Bioquímica Clínica e Inmunología y el Departamento de Análisis Instrumental. La instancia también permitió reencontrarse con antiguos compañeros, conocer los avances en equipamiento y laboratorios, y compartir anécdotas de sus años como estudiantes.
Silvia Núñez Vergara recuerda que ingresó a estudiar Bioquímica a fines de los años 60, cuando la carrera comenzaba a consolidarse en la Facultad. Según relata, su decisión estuvo influenciada por su entorno familiar: “Yo pensaba estudiar Química y Farmacia, pero mi hermano me dijo: ‘No, bioquímica es la carrera del futuro’”.
Con el paso de los años, asegura que haber elegido esta profesión fue una decisión muy valiosa. “Ser bioquímico es un privilegio, es una carrera hermosa y muy diversa”, afirma, destacando también el aporte que muchos profesionales del área han realizado a la ciencia. Durante sus años como estudiante vivió también el complejo contexto de la década de 1970. Aun así, recuerda esa etapa como un período de gran compañerismo. “Partimos un grupito estrecho, por eso yo creo que somos tan amigos”, comenta.
Tras completar su formación, debió trasladarse a Santiago para continuar su proceso académico. Allí realizó su tesis y comenzó una larga trayectoria vinculada al desarrollo de la investigación científica en el país. Trabajó durante más de 25 años en la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT), donde participó en la organización y evaluación de proyectos de investigación. Sobre ese periodo recuerda: “Trabajé con científicos de todas las áreas: médicos, biólogos, arqueólogos, gente de ciencias jurídicas. Yo escuchaba y aprendía de todo”.
Su experiencia en el sistema científico nacional la llevó posteriormente a integrarse a la Universidad de Chile, donde trabajó en la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo. Allí fue invitada a colaborar en la gestión de la investigación universitaria y con el tiempo asumió nuevas responsabilidades, llegando a desempeñarse como directora de investigación. Desde ese rol impulsó la organización de comités académicos y apoyó a investigadores en el desarrollo de sus proyectos.
Mirando su trayectoria, destaca que una de las mayores satisfacciones de su carrera fue el contacto permanente con la comunidad científica. “Conocí a los científicos más destacados del país y aprendí muchísimo trabajando con ellos”, señala. Hoy, al reencontrarse con su facultad de origen, lo hace con profunda emoción: “Amo la facultad. Volver aquí es maravilloso y me trae muy buenos recuerdos”.
Otro de los asistentes fue Víctor Briano Peralta, egresado de Bioquímica generación 1975, quien recordó parte de su trayectoria profesional fuera del ámbito de la salud. “Después de egresar trabajé en Concepción, en ENAP, hasta 1995. Luego me fui a Santiago y desde ahí mi carrera siguió principalmente fuera de Chile. No me desarrollé en el área de la salud: me dediqué al gas y al petróleo, lo que me permitió viajar por distintos lugares del mundo participando en tareas de exploración”. También trabajo como profesor de bioquímica general en su Casa de Estudios.
El egresado también destacó su participación en el ámbito universitario en el sur del país. “También tuve una experiencia muy significativa en la Universidad de Magallanes. Integré su junta directiva -lo que hoy se llamaría el Consejo Superior- durante cerca de 16 años, y fui su presidente hasta mayo del año pasado. Fue un trabajo al que dediqué mucho tiempo y compromiso. La Universidad de Magallanes tenía en sus estatutos la posibilidad de incorporar a alguien sin vínculo directo con la institución para integrar la junta directiva, y así fue como me invitaron a participar. Fue una experiencia muy enriquecedora”.
Sobre el reencuentro con su alma mater, reflexionó: “Volver ahora a la universidad es curioso. Uno cree que se va a reencontrar con sus compañeros, pero en realidad se encuentra con uno mismo. Con quien era hace muchos años. Esa es la verdad más honesta de estos encuentros. También es muy especial reencontrarse con algunas amigas muy queridas, como Silvia o Maggi. Son personas a las que quise mucho y sigo queriendo”.
Marco Arancibia Katz, quien ingresó a estudiar Bioquímica en 1969, también participó del recorrido y destacó los cambios que ha experimentado la Facultad con el paso del tiempo. “La Facultad está totalmente cambiada. Donde antes estaba Bioquímica, hoy está Bioquímica Clínica con una tremenda innovación en maquinaria, secuenciadores y tecnología. Es fantástico, porque ese es el futuro de la clínica en este minuto”.
El egresado recordó con especial cariño su etapa formativa. “Tengo muy buenos recuerdos, por ejemplo de Inmunología. También participé en proyectos cuando era alumno. Íbamos al hospital a sacar muestras de sangre para traerlas a analizar acá en la universidad. Había muchos proyectos y hacíamos muchas cosas. Además fui alumno ayudante en Análisis Instrumental, así que guardo muy buenos recuerdos de esa etapa”.
Para Arancibia, el reencuentro tuvo un significado especial: “Es extraordinario volver después de más o menos 50 años. A muchos de los compañeros no los veía hace cinco décadas, y a otros quizás hace 20 o 30 años. De todas maneras, ha sido muy interesante volver”.
Actualmente se encuentra radicado en Santiago, donde continúa desarrollando proyectos vinculados a la salud. “Hoy tenemos una empresa que se llama Biopulse, donde tratamos pacientes con cáncer con terapias distintas a las tradicionales, es decir, que no son quimioterapia, radioterapia ni cirugía. Nosotros trabajamos con campos electromagnéticos y hemos obtenido resultados muy interesantes. De hecho, somos los únicos que hacemos este tipo de tratamiento en Chile. La bioquímica y la salud de las personas es algo que uno continúa siempre. Yo digo que no me puedo morir todavía, porque tenemos que seguir viendo este asunto”.
Victoria Gallardo también fue parte del encuentro y recordó las circunstancias que la llevaron a integrarse a esta generación. “Yo soy de la promoción anterior a la de estos compañeros, pero en 1973 me sorprendió una situación irregular y me echaron para atrás, así que no pude continuar con mi curso y tuve que integrarme a esta generación porque tenía un examen pendiente que no había rendido. De todas maneras, para mí es igualmente grato estar aquí, porque en esos años había mucha camaradería y casi no se conocía la división entre los cursos. Nosotros compartíamos muchísimo entre todos”.
La exalumna además desarrolló una extensa trayectoria académica en la misma institución. “Para mí siempre es particularmente grato venir, porque esta es mi facultad de toda la vida. Además, me desempeñé como docente aquí en la universidad por muchísimos años, así que esta es mi alma mater y la recuerdo con cariño siempre”.
Durante su relato también recordó una experiencia que marcó su percepción sobre el prestigio de su formación. “Cuando fui a hacer mi posgrado a la Universidad Católica en Santiago, me presenté como bioquímica de la Universidad de Concepción y la persona con la que hablaba reaccionó espontáneamente diciendo: ‘¡Uy, de los mejores bioquímicos!’. Yo me sentí orgullosísima. Lo único que me gustaría es que esa visión perdure en el tiempo, no por arrogancia, sino porque fue un rasgo que nos distinguió durante muchos años”.
Finalmente, Gallardo reflexionó sobre la formación de nuevas generaciones de científicos. “Hoy también he visto los cambios con los estudiantes actuales. A veces no alcanzan a dimensionar que el esfuerzo y la perseverancia son lo que realmente permite progresar y llegar lejos. Muchas veces buscan el camino corto y ese no conduce a buen término. Sobre todo en investigación, uno tiene que tener mucha tolerancia al fracaso. Cuando alguien decide ser investigador, debe entender que las cosas no siempre resultan a la primera y por eso es fundamental aprender a perseverar”.
La jornada estuvo marcada por recuerdos, anécdotas y conversaciones que reflejaron el profundo vínculo que las y los egresados mantienen con la Facultad de Farmacia. El reencuentro permitió revivir historias compartidas en aulas y laboratorios, pero también reconocer el camino recorrido por cada uno de ellos en distintos ámbitos profesionales. Así, entre abrazos, fotografías y memorias compartidas, la Generación 70 volvió a encontrarse con su Alma Mater, más allá del paso del tiempo la Facultad sigue siendo un lugar al que siempre es posible volver.
Periodista: Nicol Navarrete Castro.
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