Con 17 talleres y más de 30 horas académicas, la iniciativa impulsada por el Departamento de Farmacia finalizó este lunes 5 de enero, consolidándose como un espacio de aprendizaje, encuentro y alfabetización en salud para personas mayores.
Este lunes 5 de enero finalizó el primer ciclo de la Escuela del Adulto Mayor de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Concepción, iniciativa desarrollada por el Departamento de Farmacia entre el 1 de septiembre de 2025 y el 5 de enero de 2026. El programa contempló 17 talleres presenciales, equivalentes a 34 horas académicas, orientados a promover el autocuidado, la educación en salud y el envejecimiento activo.
La experiencia superó ampliamente las expectativas iniciales del equipo organizador. Así lo señaló Sigrid Mennickent, directora de la Escuela del Adulto Mayor, quien destacó el alto nivel de entusiasmo y la participación sostenida a lo largo del proceso. “La experiencia ha sido mucho mejor de lo que esperábamos. Hemos visto un alto nivel de entusiasmo por parte de las y los participantes, con una asistencia promedio de entre 70 y 80 personas por sesión. Comenzamos con cerca de 100 asistentes, con el auditorio completamente lleno; si bien la convocatoria no siempre se mantiene de la misma manera, ha sido un proceso muy dinámico y constante”, explicó.
Según indicó, el interés y la motivación demostrados durante los meses de ejecución permiten proyectar una segunda versión del programa durante el segundo semestre, incorporando nuevas temáticas, ampliando la participación a otras facultades y sumando a más personas a esta iniciativa formativa. “El interés ha sido evidente, por lo que esperamos poder realizar una nueva versión, con más contenidos y una mayor articulación con otras unidades académicas”, señaló.
La iniciativa también tuvo un fuerte sentido institucional. Según explicó Mennickent, el proyecto buscó retomar una experiencia histórica de la Facultad, como fue la Escuela de la Tercera Edad, y responder a un contexto país marcado por el aumento sostenido de la población mayor. “En Chile, muchas personas mayores son autovalentes y activas. Por eso vimos la necesidad de generar espacios de alfabetización en salud que contribuyan directamente a una mejor calidad de vida”, indicó.
Aprendizaje, autocuidado y redes de apoyo
Desde la experiencia de quienes participaron, el programa fue valorado especialmente por su utilidad práctica, el acceso gratuito a contenidos especializados y el entorno formativo ofrecido por la Facultad. Olivia Delgado, asistente a los talleres y exalumna de la Universidad de Concepción, destacó el valor de volver a su Casa de Estudios. “Yo estudié en esta universidad, así que para mí venir a estos cursos es fantástico. He aprendido mucho y los temas son exactamente lo que necesitamos como personas mayores”, señaló.
Delgado subrayó además que los conocimientos adquiridos no solo impactan a quienes asisten, sino que también se replican en sus entornos cercanos. “Son contenidos que podemos aplicar en la vida diaria y compartir con otras personas que no pueden venir. Eso los hace aún más valiosos”, afirmó.
Además Olivia subrayó que los contenidos abordados respondieron directamente a las necesidades de las personas mayores y tuvieron un impacto concreto en la vida diaria. “Los títulos de las clases fueron muy bien seleccionados, porque abordan exactamente lo que nosotros necesitamos. Son contenidos prácticos, que podemos aplicar en nuestra vida diaria y que influyen directamente en sentirnos mejor”.
La participante valoró además el carácter gratuito del programa y las condiciones en que se desarrollaron las actividades. “Existen cursos similares fuera, pero generalmente hay que pagar y suelen ser costosos. En cambio, la Facultad ofrece estos cursos sin costo, en un lugar muy cómodo, con excelente apoyo audiovisual, pantallas grandes, buen sonido y todas las condiciones necesarias. Realmente, es un regalo”, señaló.
Otro aspecto destacado fue el componente social de la iniciativa. A lo largo de los meses se generaron vínculos entre las y los asistentes, fortaleciendo redes de apoyo y espacios de encuentro. “También me ha tocado conocer a personas muy encantadoras; nos hemos hecho amigas y hemos formado grupos de WhatsApp, donde siempre estamos en contacto. A esta edad es fundamental mantener vínculos, no aislarse. Si alguien falta le preguntamos qué pasó, si está bien y eso genera una red de apoyo muy importante”, cerró la participante.
Desde la organización, también se relevó el trabajo colaborativo que permitió concretar el proyecto. “Esta iniciativa ha sido posible gracias a la colaboración de muchas personas, a quienes agradecemos profundamente su aporte, ya que han enriquecido el proyecto y permitido mantener su idea central, fortalecida hoy con mayor coherencia, proyección y sentido formativo”, destacó Mennickent.
Como hito final del programa, la última jornada contempló una charla especial a cargo del Dr. Héctor Figueroa Rebolledo, médico ginecólogo-obstetra de la Clínica Sanatorio Alemán, quien abordó aspectos ginecológicos asociados al climaterio y la menopausia, junto con temáticas vinculadas al envejecimiento saludable. La instancia fue valorada como una oportunidad para resolver dudas, profundizar en el conocimiento sobre la propia salud y acceder a información clara y pertinente en un ambiente de confianza.
Con una alta convocatoria y una participación sostenida, la Escuela del Adulto Mayor cerró su primer ciclo con una evaluación positiva por parte de sus asistentes y organizadores, proyectando una nueva versión del programa para el segundo semestre.
Periodista: Nicol Navarrete Castro.
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